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jueves, 27 de septiembre de 2007

Austrias madrileños para el día mundial del turismo

Sobre todo han sido españoles los que se han acercado a celebrar el día mundial del turismo, muchos madrileños, según uno de los guías

Flores blancas y amarillas y pegatinas naranjas para celebrar el día mundial del turismo en Madrid; flores para todos los que pasaban por delante del Centro de Turismo de la Plaza Mayor; pegatinas sólo para unas 180 personas que se han distribuido en 6 grupos (uno en inglés) para hacer una visita guiada gratuita por el Madrid de los Austrias, organizada por el Patronato de Turismo del Ayuntamiento.

Las margaritas todavía se pueden conseguir paseando de 15:00 a 19:00 por el eje Prado-Recoletos, los alrededores del Museo del Prado, Thyssen-Bornemisza y Reina Sofía, las plazas Cánovas del Castillo (Neptuno), Cibeles y Colón, así como la Puerta del Sol, la Plaza Mayor, la de la Villa y la de Oriente (Palacio Real). También el itinerario gratuito se puede hacer todavía, pues se repetirá a las 18:00 horas; eso sí, hay que acudir media hora antes a la entrega de las pegatinas naranjas en cuestión, pues el cupo está relativamente limitado a 30 personas para cada uno de los 6 grupos, y, de hecho, según cuenta una de las trabajadoras del Centro de Turismo (punto de entrega de las pegatinas y de inicio de las visitas -Plaza Mayor, 27, metro Sol-), "algunos españoles se han unido a la visita en inglés, porque ya no quedaba sitio".

Anna es una chica italiana que ha hecho el recorrido de esta mañana, pero no ha vuelto demasiado entusiasmada: "Tendrían que haber metido más comunicación, no sólo explicación", decía pidiendo más interactividad. Claro que Pablo, un amigo de Anna, piensa que el principal problema es que ella y las otras dos chicas italianas con las que iba no han entendido bien las expliaciones por problemas del idioma; "Si todo lo que han contado han sido anécdotas", responde a Anna cuando ésta protesta por un supuestamente excesivo contenido histórico y no tanto curioso.

¿Por qué trasladaron los restos de San Isidro a lo que hoy es la colegiata de San Isidro si tenían su templo específico en la Capilla de San Andrés? Es una de las preguntas que le han hecho a José Ignacio Salmerón, uno de los seis guías de esta mañana. Quien quiera averiguar la respuesta -relacionada con la expulsión de los jesuitas-, que se apunte al tour de hora y media de esta tarde que recorrerá la Plaza Mayor, la Plaza de la Provincia, la calle Imperial, la plaza de Puerta Cerrada, la calle Sacramento, la calle Cordón, la plaza de la Villa y la calle Mayor hasta desembocar en la Plaza de las Descalzas Reales.

Quien no pueda ir hoy, tiene rutas por el Madrid de los Austrias cada lunes a las 10:00 y los sábados a las 12:00, organizadas también por el Patronato de Turismo del Ayuntamiento, pero de pago (3,25 euros, 2,65 euros en tarifa reducida). En fin, habrá que animarse a verlo mientras las termitas lo permitan, ¿no?

martes, 18 de septiembre de 2007

Los pisos más pequeños de Madrid

Zapatero ha anunciado hoy una serie de medidas para ayudar a los jóvenes a alquilar una vivienda. Los propietarios de pisos lo celebran: "Con 210 euros de ayuda a costa del Estado podemos subir los precios del alquiler", opina una de las dueñas de los pisos más pequeños que en estos días se alquilan en Madrid.

Seguramente esta postura la apoye Félix Gallego, asesor comercial de "Madrid Inmobiliaria", quien cobra una mensualidad por gestionar el alquiler de un piso y reconoce que "piden una barbaridad, pero lo piden en todos sitios: es lo que hay". A pesar de esto, dice que los pisos en alquiler por la zona centro no les duran más de dos días vacíos: "Ahora mismo sólo tenemos dos estudios, y sólo hoy he recibido 20 llamadas interesadas en ellos". De hecho, tan confiado está en no tener problemas para alquilarlos, que se deja llevar por la pereza al negarse a enseñar uno de los dos estudios, porque va a ir un grupo a verlo mañana y no merece la pena hacer dos viajes.

El propio Félix admite las reducidas dimensiones de uno de sus estudios, donde dice que vivir es un agobio: "es más bien un sitio para ir a dormir", comenta de una vivienda de 20 metros cuadrados por la que cobran 500 euros mensuales. Según él, hay estudios aun más estrechos, pero cree que "en pisos pequeños es una tontería hablar de metros, porque hay que tener en cuenta la distribución", a pesar de lo cual confiesa que, para su criterio, menos de 20 metros no es habitable.

Debe de ser un criterio relativamente estandarizado, aunque lo rebate Jose Antonio, un inmigrante que vive en Vallecas en un estudio, según su medición, de 15 metros cuadrados: más de 580 euros al mes, dice que paga. Extremos a un lado, aquí os dejamos algunos de los pisos que hemos encontrado en los bordes de esa franja de habitabilidad:

Estudio de 23m2 en Chamberí: 650 euros
Es un estudio reformado por la propietaria, que es diseñadora de interiores, y el tamaño viene a ser
como la mitad de un vagón de metro. Está situado enfrente de la Plaza de Chamberí y el precio incluye la comunidad y el agua. No es una vivienda recomendable para gente con claustrofobia.

Estudio de 20m2 en el Barrio de Salamanca: 600 euros
Es un piso situado en la calle Lagasca en un enorme edificio de apartamentos. En este caso, al menos, el baño es ind
ependiente. La cocina se encuentra empotrada en un armario. No es un piso apto para grandes celebraciones ni para acoger a muchos invitados.

Estudio de 25m2 en el barrio de Embajadores: 600 euros
Es un salón luminoso ubicado en pleno Rastro. Con el baño aislado y los muebles inteligentemente distribuidos, aparenta una amplitud que desmienten dos tipos estirados o, simplemente, una mesa donde comer.

Estudio de 20m2 en el barrio de la Plaza Mayor: 500 euros
Esta ventana tiene vistas a la terraza de un bar de la calle Cololeros. Aunque más parecida a la salida de humos de la cocina del bar, es el único punto de luz natural de un estudio que, pese a todo, ahora está ocupado y ya está reservado para cuando se vacíe el 1 de octubre.

Pequeñas panorámicas de la Castellana

Aunque no muy altos, cinco edificios de la Castellana ofrecen bonitas panorámicas

El turista u oriundo que quiera apreciar la Castellana a vista de pájaro, se tendrá que conformar con el vuelo raso de una paloma, pues son pocos los edificios que permiten subir a las últimas plantas para ver la panorámica. Sin embargo, quien no exija enormes rascacielos para divisar la ciudad completa, sí podrá encontrar algunos edificios desde donde echar un vistazo a la importante calle madrileña a una decena de metros de altura.

El paseo de la Castellana concentra numerosos bloques de vidriera y gran altura que albergan oficinas de importantes empresas, pero las grandes vistas están reservadas para los empleados, y quien intente subir sin cita previa se topará con el correspondiente guardia jurado explicándole que el paso está restringido. Por suerte, un par de centros comerciales sirven para saciar la curiosidad.

Un ventanal corrido muestra los jardines del Ministerio de Fomento desde la última planta de El Corte Inglés de Castellana, donde el restaurante ofrece un menú con vistas de lunes a sábado (y el primer domingo de mes) y de una a cuatro y media de la tarde. Pero quienes sólo estén interesados en tirar la foto, pueden subir durante el horario normal del centro comercial, horas en las que el restaurante está abierto pero sin clientes, y los camareros no dan problemas a los curiosos.


El recorrido en altura, sin embargo, no empieza en Nuevos Ministerios, y aunque ninguna de las torres de Picasso permiten el acceso, al principio de la vía, en Plaza Castilla, la sede de la Fundación del Canal de Isabel II tiene un depósito de agua desde el que contemplar la plaza y sus emblemáticas torres Kio a ciertos metros del suelo.



Volviendo a la zona más céntrica de la Castellana, el número 41 de la calle permite disfrutar del skyline del centro de Madrid. Si al llegar no está el guardia en recepción, es fácil usar el ascensor para llegar a la séptima planta, sede de las oficinas de Hermanos Revilla, donde tampoco se puede pasar sin cita concertada o contrato laboral. Pero las escaleras que llevan hasta allí dejan libre la vista en dirección a Colón.



Prácticamente enfrente, otro centro comercial, ABC Serrano, no dificulta a nadie llegar hasta la zona de máquinas, en el punto más alto del edificio, desde donde se puede disfrutar del atardecer silueteando la escultura que corona el edificio de Mutua de Madrid. Los habrá que prefieran la vista tranquilamente sentados y no con los ruidos propios de las máquinas de un centro comercial; que se acerquen a la cuarta planta de este edificio, que cuenta con la amplia terraza del restaurante Pedro Larumbe.




Tampoco en Colón hay ningún edificio que permita disfrutar de las vistas, y no es ya hasta la plaza Cánovas del Castillo (la plaza de Neptuno) donde se puede subir al gimnasio del Gran Hotel Canarias y ver la continuación de la Castellana, el paseo de Recoletos.





miércoles, 5 de septiembre de 2007

"Montera, calle Montera"

Cartel de la calle Montera

A nadie (o a muy pocos, vaya, que los absolutos entrañan siempre cierto riesgo) le resultará a estas alturas desconocido que donde hoy están los cines Acteón, estuvieron hasta 1987 los Almacenes Arias, de cuya destrucción a raíz de un incendio se celebró ayer el vigésimo aniversario (por otro lado, qué paradójico resulta el término “celebrar” para cosas como un incendio, ¿verdad?). Con mis más profundos respetos hacia los diez bomberos muertos en el accidente, a mí me interesa, sin embargo, otra cosa: al leer y oir ayer tantas veces el nombre de la calle Montera, rebrotó en en mí una duda que hace años echa raices entre mis neuronas: ¿por qué tiene ese nombre, que personalmente me resulta tan apropiado para un lugar atestado de prostitutas?


La señora María Isabel Gea, a través de su diccionario enciclopédico de Madrid, me ha contestado amablemente (básicamente porque muy pocos libros me suelen tratar de malos modos). La calle Montera tuvo previa y posteriormente varios nombres (San Roque, Inclusa y San Luis, la Red de San Luis, Montera, Patriota Manzanares y de nuevo Montera), pero el que a día de hoy luce en la típica placa azul puede justificarse por tres historias.


La primera cuenta que la esposa del montero de Felipe Segundo, bella, recatada y levantapasiones (esperemos por el honor del montero que sólo levantara pasiones...), vivía allí, sin ser necesarias por tanto muchas más explicaciones. Otros cuentan que cuando aquello aún quedaba fuera de la ciudad, las tierras que se veían desde aquí hacia el fondo parecían los picos de una montera, con lo cual el nombre parece también bastante lógico. La tercera historia habla del rey Sancho IV el Bravo y de cómo se le cayó la montera al pasar sobre su caballo frente a la desembocadura de la actual calle en lo que hoy es la plaza de la Puerta del Sol, surgiendo ahí el bautizo y por lo visto un comprensible real enfado al quedarse sin sombrero.


Resuelta ya la curiosidad inicial, nadie puede evitar con semejante anecdatario entre las manos echar un ojo al porqué de su domicilio. Como a nadie interesa dónde vivo ni soy yo amigo de visitas inoportunas, os puedo explicar, no obstante, los nombres de otras calles que siempre me han llamado mucho la atención. Atocha me hace eco desde mi más pueril ignorancia como un vocablo sin significado alguno mas con constante implicación en mi vida, por lo que no ha tardado en aparecer entre las páginas de doña María Isabel, explicando que también para este nombre hay diversas sugerencias.


Para empezar, la calle conducía a la antigua ermita de la Virgen de Atocha (donde hoy está la Basílica de Nuestra señora de Atocha), de ahí el nombre, pero en cuanto al término en sí, algunos cuentan que en los alrededores de Madrid había unas plantas parecidas al esparto llamadas “atochas”, y la ermita se hallaba rodeada de éstas: otro bautizo también bastante obvio. Otros historiadores opinan que Atocha viene del griego Teotokos, que significa Madre de Dios, y que derivó sucesivamente en Teotoka, Toka, Tocha y Atocha. Por último, los hay que defienden que Atocha es una corrupción de Antioquía, de donde se supone que procede la imagen que hoy preside la basílica. Así, Nuestra Señora de Antioquía, en latín Atiochía, se abrevió en “antiocha”, y de ahí a “atocha” hay menos de un paso.


Lamentablemente, ni María Isabel ni el resto de autores con un diccionario enciclopédico de Madrid que he encontrado incluyen en sus explicaciones la palabra Congosto. Francamente, ni dudo de vuestra astucia, ni abono mi autoestima, pero me apostaría el dedo que más utilizo a que el común de los vosotros tampoco lo sabéis, así que animo a cualquier sabio caritativo a que ponga halógenos en este cubículo con tan poquitas velas.


Al resto, como sabido es el valor de la ignorancia, os reto a que os atreváis a ponerme a prueba: pregutad por cualquier calle, que, ubicado ya este curioso libro en la biblioteca, os prometo la historia más detallada que pueda encontrar o justas genuflexiones de humildad.

martes, 28 de agosto de 2007

Un poco de Umbral

Madrid ha perdido a uno de sus mejores retratistas, al tiempo que el periodismo dice adiós a una de las principales figuras del columnismo. El legado de Francisco Umbral es una extensa y hermosa colección de artículos periodísticos, ensayos y novelas que dan cuenta de la magnitud y la influencia de este personaje. Pero además de por sus letras, Umbral siempre será recordado por su actitud. Y es que todas las personas, y especialmente los periodistas, deberían armarse con al menos un poco de su irreverencia, un poco de su imprevisibilidad y un poco de su literatura.

Como intérprete de la ciudad de Madrid, Umbral lega un texto hermoso y brillante, escrito con los trazos ágiles y los destellos de quien empuña un florete, el de la literatura, en la Trilogía de Madrid. En este libro de memorias, el autor narra los inicios de sus andanzas en un Madrid canalla y literario. Lo que consigue Umbral es una obra moderna, sin dejar de lado su esmerado manejo del lenguaje (clásico y popular, a la vez) y sin dejar de describir una realidad de cafés y literatura que hoy día huye de las calles de la capital. Si Nueva York puede presumir de que Paul Auster escribió su trilogía, Madrid puede competir y presumir orgullosa del verbo de Umbral.

Otro momento cumbre de su producción, que da cuenta de la versatilidad de este autor, es Mortal y rosa, una sobrecogedora obra de tono lírico y una de las más brillantes verbalizaciones del pesar y la tristeza. Una muestra de que el dolor no siempre está reñido con la hermosura. En total más de 80 obras literarias y más de 40 años de producción periodística que sirven para situar a este incomparable escritor en un lugar de privilegio en la memoria de Madrid.

lunes, 27 de agosto de 2007

Los cazadores de wi-fi

La botadura de un proyecto, por pequeño que sea, siempre es algo simbólico que tratamos de revestir de una parafernalia tan pomposa como en ocasiones innecesaria. Por ejemplo, estrenar móvil y conservar la pegatina de plástico adherida a la pantalla hasta que cae por su propio peso. Pues algo así hemos perseguido en la primera entrada de este blog. Al tratarse de una especie de pulsómetro para Madrid, nos hemos ido al corazón urbano para conocer la relación entre la ciudad e Internet. De este modo, hemos descubierto en el centro de Madrid una nueva estirpe de paseantes, los 'cazadores de wi-fi'.

La posibilidad de conectarse sin cables a Internet se extiende a lo largo de 11 kilómetros alrededor del Támesis en Londres, como dos amantes que pasean su cariño por las orillas de un río. Los franceses, que siempre entendieron mucho de romanticismo, también están trabajando para facilitar las conexiones a sus ciudadanos en París. Por su parte, en Madrid, de momento se cuentan algunos puntos de conexión sin cable: la remozada Plaza de Santo Domingo, el Parque de la Vaguada y las aulas del programa Madrid Tecnología (que suman un total de 23 y abarcan la totalidad de los distritos de la capital).

Pues bien, esta información hubiera venido muy bien, por ejemplo, a Enrique, un estudiante texano que ha llegado a Madrid para hacer un máster en la Universidad Carlos III. Pero la verdad es que para llevar una semana en la ciudad, Enrique se las ha arreglado muy bien, pues ha encontrado un acceso gratuito en una pequeña plaza ubicada en la esquina de la calle Fuencarral con la calle Velarde. Desde allí se puede comunicar a diario con su novia, que vive en tierras estadounidenses.

Unos 'cazadores de wi-fi' que podrían considerarse profesionales son los Atkins, una especie de 'Tribu de los Brady' en versión exploradora. Esta familia (padre, madre y cuatro muchachos) abandonaron hace un par de meses su pueblo natal en Inglaterra, vendieron sus posesiones y se lanzaron a recorrer el mundo a bordo de un autobús que ellos mismos reformaron para la ocasión. Un proyecto de dos años de carretera y multitud de países que puede conocerse a través de su página web. La página se actualiza desde cualquier rincón de la ciudad en la que puedan captar una conexión inalámbrica, como la esquina del Fnac (calle Preciados) en la que la entrañable familia pudo ser retratada.

Algunos bares también facilitan la comunicación wi-fi, ya sea de pago, como en Starbucks (cuatro euros y medio por media hora!!!!!), o gratuitos, como en las cafeterías de El Corte Inglés (aunque en el establecimiento de Preciados la conexión no funciona siempre). En esta página pueden encontrar una relación de lugares. En cualquier caso, las posibilidades de conectarse van creciendo en Madrid, aunque no hay que perder de vista que esta transición a la modernidad debe realizarse con suma precaución, para evitar que el acceso a los recursos de Internet no se reparta de forma desigual entre la población.