Seguramente esta postura la apoye Félix Gallego, asesor comercial de "Madrid Inmobiliaria", quien cobra una mensualidad por gestionar el alquiler de un piso y reconoce que "piden una barbaridad, pero lo piden en todos sitios: es lo que hay". A pesar de esto, dice que los pisos en alquiler por la zona centro no les duran más de dos días vacíos: "Ahora mismo sólo tenemos dos estudios, y sólo hoy he recibido 20 llamadas interesadas en ellos". De hecho, tan confiado está en no tener problemas para alquilarlos, que se deja llevar por la pereza al negarse a enseñar uno de los dos estudios, porque va a ir un grupo a verlo mañana y no merece la pena hacer dos viajes.
El propio Félix admite las reducidas dimensiones de uno de sus estudios, donde dice que vivir es un agobio: "es más bien un sitio para ir a dormir", comenta de una vivienda de 20 metros cuadrados por la que cobran 500 euros mensuales. Según él, hay estudios aun más estrechos, pero cree que "en pisos pequeños es una tontería hablar de metros, porque hay que tener en cuenta la distribución", a pesar de lo cual confiesa que, para su criterio, menos de 20 metros no es habitable.
Debe de ser un criterio relativamente estandarizado, aunque lo rebate Jose Antonio, un inmigrante que vive en Vallecas en un estudio, según su medición, de 15 metros cuadrados: más de 580 euros al mes, dice que paga. Extremos a un lado, aquí os dejamos algunos de los pisos que hemos encontrado en los bordes de esa franja de habitabilidad:
Es un estudio reformado por la propietaria, que es diseñadora de interiores, y el tamaño viene a ser como la mitad de un vagón de metro. Está situado enfrente de la Plaza de Chamberí y el precio incluye la comunidad y el agua. No es una vivienda recomendable para gente con claustrofobia.
Es un piso situado en la calle Lagasca en un enorme edificio de apartamentos. En este caso, al menos, el baño es independiente. La cocina se encuentra empotrada en un armario. No es un piso apto para grandes celebraciones ni para acoger a muchos invitados.
Es un salón luminoso ubicado en pleno Rastro. Con el baño aislado y los muebles inteligentemente distribuidos, aparenta una amplitud que desmienten dos tipos estirados o, simplemente, una mesa donde comer.
Estudio de 20m2 en el barrio de la Plaza Mayor: 500 euros
Esta ventana tiene vistas a la terraza de un bar de la calle Cololeros. Aunque más parecida a la salida de humos de la cocina del bar, es el único punto de luz natural de un estudio que, pese a todo, ahora está ocupado y ya está reservado para cuando se vacíe el 1 de octubre.
